De la especialización a la polivalencia, o cómo brillar en épocas post-pandemia.

Yo nací en la década de los setenta. Para cuando yo estaba en la adolescencia, la idea de progreso era terminar una carrera universitaria y, si era posible, una maestría, y especializarse, especializarse y especializarse con el correr de los años, hasta alcanzar un puesto directivo y jubilarse en la misma empresa. No tenías que saber de otros temas -de hecho, no estaba precisamente bien visto- no necesitabas globalizarte, no necesitabas entender nada más; tu valor laboral estaba en la cantidad de experiencia y conocimiento acumulados sobre un tema en particular.


Hasta que todo eso cambió.


Porque el mundo cambia. Inevitable e inexorablemente. Y eso incluye al mundo corporativo.


Es bien conocido como caso de estudio lo que sucedió con Kodak o con Blockbuster, que pasaron de ser los líderes en sus productos y servicios, a la quiebra total, por creer que el lugar en el que estaban era inamovible, y por no hacer caso a las señales de los cambios tecnológicos inminentes.


Los cambios tecnológicos de los últimos treinta años se han dado a un ritmo increíblemente acelerado y han arrastrado al mundo y a la sociedad a ese ritmo. Y aunque las organizaciones estaban de cierta manera -algunas mejor y otras, no tanto- funcionando a ese ritmo, es cierta que ninguna, ni con el mejor plan de manejo de crisis, pudo haber previsto una pandemia global, en la escala en que la estamos viviendo actualmente.

No son pocas las organizaciones que hemos visto perecer en el último año. Pequeñas empresas, en su mayoría, aunque las medianas y las grandes han tenido que hacer recortes de colaboradores, de gastos y hasta de líneas de servicios o de productos para poder sobrevivir.


Es aquí cuando queda claro que solo podrán sobrevivir las empresas resilientes. Harold (2015) dice que “la resiliencia organizacional es considerada como la capacidad generada por una institución para enfrentar los cambios que aparecen como acontecimientos que producen crisis repentinas”. Nada pudo preparar a las organizaciones para la situación que estamos viviendo, por lo que han tenido que reiventarse prácticamente todos los días. Ya hacía algunos años que se hablaba de un mundo VUCA, como explica Covarrubias (2020) “…el concepto de lo que se ha dado en llamar, el mundo VUCA, acrónimo en inglés de volatility, uncertainty, complexity y ambiguity, acuñado por la comunidad de inteligencia del ejército de los Estados Unidos a principios de la década de 1990, anticipando con ello la aparición de un paisaje global complejo, confuso y diverso, en lugar de uno simple, claro y monolítico.” Es decir, desde hace 30 años se anticipaba que el mundo iría siendo cada vez más volátil, incierto, complejo y ambigüo, por los que las organizaciones que tuvieron la capacidad de verlo, empezaron a tomar medidas para poder ir adaptándose a este mundo, y serán estas empresas, las que han estado familiarizadas con estos conceptos, las que más probabilidades tendrán de resistir y practicar la resiliencia ante esta crisis.


¿Qué vendrá, entonces, para quienes quieran ser colaboradores de estas nuevas organizaciones?


Como todo lo sucedido en esta época de pandemia, no todo está definido, sin embargo hay algunos puntos que van clarificándose conforme va pasando el tiempo:las organizaciones que han sobrevivido tienen que hacer cada vez más con menos: menos colaboradores, menos recursos financieros, menos capacidad operativa. Por otro lado, tenemos un mercado saturado de gente muy calificada (gente que ha salido de las organizaciones en esta época), que vuelve aún mucho más competitivo el ambiente en el momento de aplicar para una posición en una de esas empresas lo suficientemente sólidas e inteligentes para sobrevivir.


¿Qué ayudará al colaborador a sobresalir y ser más atractivo en un mercado lleno de candidatos calificados?


Dada la necesidad de hacer más con menos, una de las competencias más valoradas por estas organizaciones será la polivalencia. Ya lo decía Pastor desde el 2009: “si la función de dos o tres personas puede ser realizada por una, mejor que mejor, y si hoy no hay carga suficiente para su función habitual, el empleado deberá cubrir funciones en otra área distinta. Solo los empleados capaces de esta adaptación a la nueva situación resultan de interés para el empleador en las actuales circunstancias. La polivalencia, por tanto, comienza a descubrirse como el arma más valiosa para la superviencia del negocio y del empleado.”


Y aquí la clave son los últimos tres conceptos: supervivencia, negocio y empleado. El empleado capaz de desempeñar actividades lo mismo en finanzas que en RRHH se vuelve mucho más atractivo en una época en la que se tiene que aprovechar al máximo todos nuestros activos: aunque la perspectiva no parezca favorable, la polivalencia representa un escenario en el que todos ganan.


¿Y cómo se desarrolla la polivalencia? En realidad, la mayoría hemos sido polivalentes en algún punto de nuestra carrera porque no siempre hemos hecho exactamenta la misma actividad. Es momento de recordar nuestra carrera y tal vez hemos desarrollado cualidades aplicables al manejo de gente, al cuidado de las finanzas o a la administración de un negocio u oficina. Estas experiencias son rescatables y desarrollables, tal vez con un curso en forma en una institución; tal vez con la enorme oferta de capacitación gratuita que se puede encontrar en línea.


Las crisis son parte de la vida; el mundo VUCA llegó para quedarse, y la resiliencia empresarial será más necesaria que nunca para adaptarnos a una nueva normalidad que no hemos vivido antes. Los colaboradores que puedan desarrollar la misma capacidad que la organización para adaptarse, estar preparados, ser flexibles y tener la capacidad de solucionar problemas, reducir costos y riesgos a las empresas, son aquellos que podrán permanecer y sostenerse en el mercado corporativo. Es el momento perfecto para hacer inventario de nuestra experiencia, habilidades y capacidades y ponerlas a trabajar para presentarnos como esos colaboradores polivalentes, que podrán ayudar a las organizaciones a sobrevivir e incluso a tener aún más éxito en esta época post- pandemia y en cualquier otra época y crisis -oportunidad- que venga. Las crisis no son para caerse; las crisis son para brillar.




8 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo